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La neuroeducación en habilidades empresariales

“Aprender algo, si hay que aprenderlo bien, hay que hacerlo con alegría, que es cuando se aprende, es cuando te da gusto”. 

Esta cita es del neurocientífico Francisco Mora, que dice que considerando que aprendemos y enseñamos a través de nuestro cerebro, conocer sus funciones es evidentemente, la única forma de anclar la enseñanza sobre bases sólidas y no sobre opiniones.

Los estudios de neurociencia indican que antes que seres racionales somos seres emocionales. Todo lo que nos entra por los 5 sentidos, pasa por el tamiz de lo emocional antes de que se le imprima un significado, un color, si es bueno o malo, si hay recompensa o castigo…por eso se dice que no hay razón sin emoción. No existe pensamiento sin antes estar teñido por la emoción.

Tanto en la enseñanza escolar como en la empresarial debemos pasar lo que se enseña por el filtro de la emoción. Solo se puede aprender aquello que te llama, que te dice algo. Aquello que rompe el esquema, aquello que destruye la monotonía. ¿Y qué es lo que despierta la atención?

Lo que despierta la atención es la curiosidad. La curiosidad es la bisagra para abrir de par en par las puertas de la atención y sin atención no hay aprendizaje.

Play es jugar

No es por casualidad que en ingles, actuar se dice play que también significa jugar. El entretenimiento y la sorpresa despiertan la curiosidad por eso la idea de mezclar la enseñanza de conocimientos técnicos con expresiones artísticas vivenciales y creativas ayudan a mejorar la implicación de los asistentes y por ende los resultados formativos.

La utilización por ejemplo, del teatro corporativo es muy efectivo para la transmisión de conceptos y enseñanzas pues produce un fenómeno asociativo de aprendizaje conocido como el efecto espejo, que se da, cuando los asistentes aprenden viendo en los actores aspectos comportamentales difíciles de admitir en sí mismos, pero que son más fáciles de ver en el otro. Esta es también la función de las neuronas espejo, responsables de copiar no solo actitudes como también emociones.

La otra aportación del teatro es cuando el asistente deja de serlo y se transforma en protagonista, viviendo la experiencia desde la piel del actor lo que le causa expectación y curiosidad, facilitando el aprendizaje de habilidades como la oratoria, la comunicación, ventas, atención al cliente y el trabajo en equipo.

Las técnicas teatrales no están solas en este universo creativo pues existen otras disciplinas escénicas que también

tienen mucho que ofrecer en lo que se refiere a mejorar los resultados formativos, como por ejemplo la magia, el mentalismo, el humor y otras disciplinas circenses.

La magia y el mentalismo son atractivas puesto que a la vez que captan la atención desafían al intelecto y ayudan a generar nuevos circuitos neuronales que colaboran para sobrepasar viejas creencias limitantes. Los números son utilizados para reforzar el storyterlling y ejemplificar un concepto haciendo que la enseñanza se quede grabada en el campo emocional del asistente y no solamente en el intelectual.

El humor es lo más serio que hay

Por último y no menos importante tenemos las técnicas circenses que rescatan directamente nuestra predisposición natural por aprender disfrutando y disfrutar aprendiendo para seguir creciendo.

En las acciones de teambuilding las habilidades circenses, como la acrobacia, los juegos malabares y el clown tienen el objetivo de incentivar a los asistentes a salir de su zona de confort para desarrollar la autoconfianza, la independencia y la concentración. Ayudan también a superar desafíos y nos preparan para reírnos de nuestros propios errores transformándolos en un trampolín para seguir creciendo personalmente y como equipo.

Los juegos de mesa interactivos también despiertan la curiosidad y captan la atención ya que conectan con un patrón neuronal que tenemos todos de la infancia que es el de aprender jugando. Observar el comportamiento jugando, le da muchas y valiosas pistas al líder sobre el equipo.

Como ya decía Platón “Puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación”.

Para determinar qué herramienta escénica o creativa es la más adecuada para cada caso es necesario hacer un diagnóstico para identificar exactamente cuáles son las nuevas habilidades que se quieren transmitir y cuáles son los patrones comportamentales que se desean fortalecer o cambiar.

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