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Fake news, posverdad y otras mentiras

Fake news, posverdad y otras mentiras

Antiguamente se decía que la información era poder, sin embargo, en un mundo inundado de información irrelevante, hoy en día, la claridad es poder. Así empieza el libro del historiador de moda, Yuval Noah Harari,» 21 lecciones para el siglo XXI», y es fácil saber porqué realiza esa aseveración. La carga de información a la que estamos sometidos a diario nos está causando infotoxicación. Nuestro cerebro no llega a dar cuenta de procesar tal cantidad de inputs recibidos, colapsando la bandeja de entrada de nuestra mente, dejándonos agotados la mayoría de las veces. El bombardeo de información es tan apabullante y de tan diversas fuentes, que ya no tenemos tiempo de identificar el origen de la noticia, de ahí la cantidad de rumores, posverdad o fake news que se cuelan en el debate social, creando una especie de torre de babel atípica donde todos hablan el mismo idioma, pero nadie se entiende.
Me preocupa mucho esta situación y supongo, que a ti también. Yo no sé tú, pero yo fui criado en un sistema de valores donde mentir estaba mal visto y castigado, y mira que no soy tan mayor. Extender rumores sin fundamento era circunstancial y no una práctica normalizada como ahora para lograr likes, votos o para exponer al mundo una inquietante visión de la realidad.Me acuerdo de que cuando era niño, las personas mayores valoraban más la palabra y aquél que hablaba mal de otro en público o difundía noticias sin fundamento, quedaba marcado. Hoy día se le valora, se le respeta, incluso se le vota…. ¿Qué está pasando? Tal vez la explicación es que, con el advenimiento de las redes sociales llegó el fenómeno de la democratización de la información, lo que permite que cada cual se informe a su manera. Antes teníamos que ajustarnos a la verdad, que era difundida por los medios de comunicación reconocidos, y ahora podemos ajustar los acontecimientos para que se amolden a nuestra creencia personal, o a lo que nos gustaría que fuera la «verdad».

Es decir, si solo nos informamos por medio de las redes sociales, el algoritmo generado por inteligencia artificial, únicamente nos ofrecerá publicaciones que confirman la verdad que queremos escuchar y así se ratifica y consolida nuestra creencia. Así es como se forma el bucle de la posverdad a la carta, que nos aísla y obviamente no nos libera.

Supongo que todos vosotros estáis teniendo los mismos problemas que yo, con este tema. Todo el mundo de la noche a la mañana se ha transformado en un experto virólogo, o en un especialista sanitario con formación cum laudem en vacunación, mientras otros sientan cátedra en tecnología avanzada, sobrepasando a la gran mayoría de nuestros científicos. Algunos generan y difunden estas teorías con la muy buena intención de despertarnos, pero sin embargo no nos dejan dormir.
Sabemos que cada uno de nosotros somos responsables de crear el relato que marcará nuestro futuro, y considerando que, con la llegada de las redes sociales, todos nosotros en cierta manera, somos potenciales “periodistas”, entonces lo suyo sería acostumbrarnos a guiarnos por al menos los dos principios básicos del periodismo antes de publicar o compartir información, que son contrastar los datos y diferenciar entre información y opinión.

Parece que en la actualidad sufrimos de incontinencia táctil…si antiguamente debíamos pensar antes de hablar, hoy en día deberíamos pensárnoslo mejor antes de clicar y compartir la información. Da la sensación que a veces vamos así por la vida, dando alegremente clicks a cualquier cosa, solo porque confirma nuestras sospechas o está de acuerdo con nuestros gustos y no porqué refleje la verdad.

Obviamente no estoy en contra de las redes sociales, es un invento fabuloso que tiene la finalidad de acercarnos y unirnos, pero por lo visto no está pasando únicamente esto. Hay demasiadas relaciones rotas por falta de entendimiento y de mala interpretación, principalmente durante esta crisis sanitaria, cuando la mayoría estamos demasiado sensibles y afligidos.

Mi último artículo hablaba de volver a la amabilidad y no a la normalidad. Sin embargo, nuestra falta de contención a la hora de compartir información no contrastada, agrieta y polariza más la convivencia, supongo que en esto podemos estar todos de acuerdo.

Os dejo otra vez este breve vídeo, https://www.youtube.com/watch?v=VpjOsfHOoqo , que es una sugerencia de cómo podríamos actuar para no alimentar esta vorágine desinformativa, y si te gusta comparte…pero antes, por favor, confirma la fuente.
Saludos…
Rafeek Albertoni, Comunicador Emocional

COMENTARIOS

    • Kleber
    • 26 junio, 2020
    Responder

    El algoritmo del terror asi llamado
    Formas maneras de moldar proyectar la opinión pública cambiar sus valores introducir el miedo la amenaza inseguridad un culpable el teatro
    La ilusion mucho curro y mas carnet
    El oprimido que sueña en ser el opresor

      • RafeekAlbertoni
      • 26 junio, 2020
      Responder

      Eso es Kleber…hay que seguir afilando la comunicación para integrar y no separar. Saludos.

Respuesta a Kleber. cancel

MIS REDES SOCIALES

MI ESTILO

Soy un enamorado de la comunicación y pienso que la manera en cómo nos comunicamos influye directamente en lo más importante de nuestras vidas, que son las relaciones humanas, tanto a nivel personal como a nivel profesional. 

Diseño mis formaciones basándome en mi vivencia con las herramientas de la Inteligencia Emocional y en más de 20 años de experiencia artística en los escenarios nacionales e internacionales. 

Utilizo diferentes estímulos para enseñar, porque según los últimos avances de la neurociencia el dinamismo, el entretenimiento y la expectación en el aula, generan que los neurotransmisores segreguen hormonas motivacionales en el cerebro, como la dopamina y la oxitocina, que favorecen el aprendizaje y el recuerdo. Es decir que, cuando disfrutamos en la fase de aprendizaje, mejoramos el rendimiento y la memorabilidad.