Muchas veces aunque lo que quieras decir sea útil y de interés, si lo cuentas sin tono, sin creatividad o teóricamente, empaña el valor del mensaje fracasando en el intento de transmitirlo adecuadamente.
Obviamente el contenido es lo importante, pero no cuidar la forma, el «como se dice», es igual que intentar vender un whisky de doce años en una botella de lejía. Otra cosa importante es no atragantar a los asistentes con demasiada información teórica, ya que vivimos en la era de la información y con un simple click cualquiera puede acceder a un sinfín de datos sin la necesidad de acudir a una conferencia. También hay que tener en cuenta que el cerebro se bloquea a partir de determinados inputs recibidos. Por lo tanto triunfarán más los ponentes que incluyan dinámicas participativas donde el público pueda “experimentar” la información. Así qué, si quieres hacer llegar tu mensaje y destacarte de la competencia tendrás que ser creativo y tener la valentía suficiente para arriesgarte, con el fin de captar la atención y el interés de la audiencia.
Para empezar el power point debe ser solamente un apoyo visual que ilustre lo que se está transmitiendo y no para substituir al transmisor. El contenido tiene que salir de dentro de ti y no del proyector. He llegado a ver ponentes que aparte de conceder el protagonismo de la charla al power point, se someten a él, leyendo para toda la sala lo que todos ya están obligados a leer. Como las diapositivas son una ilustración de tus argumentos deberían contener más imágenes que palabras ya que las palabras tienen que salir de ti.
Cada uno de nosotros tenemos básicamente tres maneras de representar la realidad que percibimos, o sea, tres sistemas representacionales que son el auditivo, el visual y el kinestésico.
Por lo tanto una buena conferencia debería contener estos tres elementos: buena información auditiva para captar la atención de personas auditivas, elementos emocionales para las personas más emotivas y buenas imágenes para cautivar al público visual.
Aun así, es aconsejable no abusar del número de diapositivas en una presentación pues a veces demuestra la inseguridad del conferenciante que intenta esconderse tras de un exceso de información. Con el paso del tiempo esta costumbre puede hacer que nos acomodemos en la dependencia al power point y dejemos de crecer como comunicadores.
Hablando de comunicación, aunque existen innumerables técnicas para expresarse adecuadamente, yo destacaría la más eficiente que es la originalidad. Nunca intentes copiar el estilo de nadie o ser lo que no eres. Sencillamente parte del principio de que tienes algo importante y jugoso que aportar, y que contarlo te hace sentir feliz y útil a la sociedad, por lo tanto cuéntalo desde la sinceridad como se lo contarías a un amigo… o mejor todavía, como se lo contarías a tu madre. Ella te conoce mejor que nadie, no intentes engañarla, si lo que quieres transmitir no es coherente con lo que vives, ella lo sabrá y en el fondo el público también.
Concluyendo, sinceridad, originalidad y creatividad son las tres claves para que puedas hacer llegar tu información con eficiencia a el mayor número de personas.
Saludos
Rafeek Albertoni
Consultor, coach e ilusionista.
Diseño mis formaciones basándome en mi vivencia con las herramientas de la Inteligencia Emocional y en más de 20 años de experiencia artística en los escenarios nacionales e internacionales.
Utilizo diferentes estímulos para enseñar, porque según los últimos avances de la neurociencia el dinamismo, el entretenimiento y la expectación en el aula, generan que los neurotransmisores segreguen hormonas motivacionales en el cerebro, como la dopamina y la oxitocina, que favorecen el aprendizaje y el recuerdo. Es decir que, cuando disfrutamos en la fase de aprendizaje, mejoramos el rendimiento y la memorabilidad.